¿Que es la catalepsia? Por Leysie Carmona.

 

En las últimas dos entradas toqué el tema de los trastornos del sueño. Mientras investigaba y leía sobre esto, recordé un suceso que me llevó a escribir esta entrada sobre la catalepsia.

 

¿Habían escuchado el término?

 

Yo lo oí por primera vez hace unos años en una plática familiar. Un miembro de mi familia había padecido ese trastorno en su juventud y acababa de sufrir otro episodio; yo ni siquiera imaginaba que algo así existía, ni tampoco que mi familiar lo padecía.

 

Y como siempre investigué sobre el tema.

 

Y ahora voy a compartirles un poco de lo que recabé en aquél entonces.

 

Empecemos por la definición.

 

La catalepsia es un trastorno nervioso (del sistema nervioso central) que ocurre de manera repentina.

Durante este, la persona pierde la movilidad, la capacidad de hablar, no escucha, no ve, la piel se torna pálida y se reduce la sensibilidad al dolor.

En ese sentido es parecido a la “parálisis del sueño”, con la diferencia de que no se está consciente (al menos en el caso de mi familiar), puede durar desde minutos hasta semanas y no se puede aplicar el “muévelo para que se despierte”.

 

La catalepsia se deriva de otras enfermedades como la depresión, mal de parkinson, esquizofrenia y la abstinencia a la cocaína.

 

Se cree que durante el episodio de catalepsia la persona está consciente de todo lo que sucede alrededor.

 

Probablemente sea así en el caso de otros pacientes, pero en el de mi familiar no es así. Este asegura que no recuerda absolutamente nada de lo ocurrido, llegando a olvidar incluso lo que sucedió minutos antes de sufrirlo.

 

En lo que sí coincide es en que días antes de presentarse el trastorno, sufre una alteración importante de los nervios, además de padecer dolores de cabeza en la zona arriba de la nuca y mucha pesadez. Todo esto aunado al insomnio.

 

Después del episodio, el cual no tiene una duración determinada, las funciones motrices se recuperan y todo vuelve a la normalidad. La recuperación es distinta en cada persona.

 

La catalepsia como tal no deja secuelas ni afecciones graves, sin embargo, puede ser mortal.

 

Un episodio, debido a lo bajo de las pulsaciones, puede ser confundido con la muerte y llevar a que la persona sea declarada muerta. Tal como ocurrió con mi familiar.

 

La última vez su muerte fue declarada por paramédicos de la cruz roja que, al no conocer su condición y no detectar signos vitales, determinaron que ya no había nada que hacer.

 

Afortunadamente, su entorno estaba enterado de que algo así podía ocurrir por lo que insistieron en que se le brindara atención médica. No obstante, no respondió a los estímulos del desfibrilador en su corazón ni a los gritos que dejaban en su oído llamándola.

 

Fue en ese momento que decidieron que ya todo estaba perdido, pero entonces alguien sacó un espejo y lo puso bajo su nariz, demostrando con el empañamiento de este que seguía con vida.

 

Gracias a Dios no ha tenido otro episodio, sin embargo, a todos nos quedó claro la importancia de tener un espejo en la bolsa. Además de que es vital que el entorno de quien lo padece esté enterado para que sepa actuar.

 

La catalepsia no tiene cura, por lo que es muy importante mantener fuerte el sistema nervioso y estar atentos a las señales que el cuerpo emite.

 

Quizá no evitemos el ataque, pero al menos la gente alrededor estará preparada para hacerle frente.

 

Por si acaso, ya dejé estipuladas las instrucciones que mi familia debe seguir el día que muera: Me van a enterrar hasta que confirmen 3 veces.

 

Nos leemos en la próxima.

 

Leysi Carmona 

Gerente de CRI Tours Veracruz

lcarmona@critours.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *